jueves, 21 de octubre de 2010

Cómo luchar contra la discriminación

Cómo luchar contra la discriminación
Pensamientos ocultos, influencias evidentes


Por Fabian Toledo - Edic: Mariano Raineri

El primer y fundamental paso a dar en la lucha contra la discriminación, es reflexionar respecto de uno mismo, sobre las actitudes frente a las relaciones sociales cotidianas, sobre las propias ideas y, esencialmente, reconocerse como portador inconsciente o involuntario de prejuicios (Esto es, de juicios negativos emitidos a priori respecto de personas o grupos de personas sin tener conocimiento real de las mismas) y de estereotipos (Etiquetas, rótulos o características que se le asignan a personas o grupos de personas sin fundamentos sólidos), puesto que estos conceptos son construcciones sociales que se van acoplando al pensamiento de todos los seres humanos desde que nacen, y a través del ambiente que los rodea (a saber, la familia, la escuela, el barrio, los amigos, los medios de comunicación, etc).

Estos conceptos van incorporándose a lo largo de la vida y terminan aceptándose como axiomas, es decir, como verdades evidentes que no necesitan ser demostradas.

De esta manera, se naturalizan afirmaciones que se transforman en voz popular, como si fueran verdad absoluta e incuestionable; tan solo con pararnos a escuchar las expresiones diarias en nuestro barrio o ciudad, respecto de lo inmigrantes de países limítrofes, o sobre personas religiosas, etc entenderemos que existen muchas de estas descalificaciones en el imaginario social y que son de uso habitual.

Este cúmulo de ideas respecto de personas o grupos de personas, tienen en común que implícitamente hacen alusión a un "todos son", es decir que se generaliza y se hace poseedor de una determinada característica (generalmente negativa) a todas las personas que integran ese determinado grupo social.

Es así que, estas ideas de inferioridad y de menosprecio por la condición social, religiosa, política, cultural, etc., que unas personas sostienen respecto de otras, van a influir inexorablemente en las relaciones sociales, desencadenando en actos de degradación de la condición humana y discriminación.

Lograr determinar de donde, cuando, como y por que surgieron estos prejuicios y estereotipos, demandaría un trabajo mucho mas extenso, siendo que debería remitirse y ahondarse en cuestiones históricas, ideológicas, sociales, culturales, políticas y económicas; no obstante, se puede concluir sin lugar a dudas que los mismos surgieron y fueron difundidos con un claro objetivo discriminatorio, a fin de perjudicar a determinados grupos sociales.

Para ir cerrando la idea que se quiere transmitir y, para mejor ilustración, proponemos un pequeño juego mental:

Cuando salga a la calle, y se aleje de su ambiente diario, levante la vista y mire a su alrededor, observe a las distintas personas y deténgase en un extranjero, ¿Qué viene a su mente? ¿Por qué pensó eso? Bueno, este tipo de actitudes es claramente un hecho de discriminación. Ahora bien, si se te preguntara si alguna vez esa persona te hizo engaño o te causo algún perjuicio ¿Qué contestarías?

Por todo lo hasta aquí expuesto, es que todas aquellas personas, profesionales o no, que pretendan sumarse a la lucha contra la discriminación deberán reflexionar sobre sus propios pensamientos, discursos y acciones, con el fin de detectar si poseen actitudes contrarias al discurso antidiscriminatorio que enarbolan y, a partir de allí, despojarse de ellos, a los efectos que su practica no se vea sesgada por pensamientos discriminatorios ocultos o inconscientes que seguramente obstaculizarán su trabajo. Este es el punto de partida esencial para trabajar en la lucha contra la discriminación.